Como una historia imposible todo empezó: protegida en una torre por un enorme dragón y destinada a vivir el resto de su vida al lado de alguien más se encontraba la mujer a quien decidió amar.
Un sueño imposible que se volvió realidad. Se encargó de bordar con sus manos un mundo de ensueño y promesas, la princesa decidió amarlo con temor, se arriesgó. Y perdió.
Cuando todo parecía ir bien y el caparazón de autoprotección de la princesa se rompió para entregarse completamente a su amor, el principito decidió no luchar más por ella. Sentió la seguridad de tenerla y abandonó el mundo mágico que con tanto amor construyó.
La princesa huyó...
"La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos." Confucio
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